En otra entrada durante el otoño de 1851, Thoreau vuelve a tocar este asunto al reflexionar sobre un vecino al cual considera “el granjero más poético”: No hace nada con apuro o como esclavo, sino como si lo amara. Le saca el mayor provecho a su trabajo, y se siente satisfecho con cada parte de él. No espera la venta de sus cultivos o alguna ganancia, sino que su recompensa se la da la satisfacción de hacer su labor.

septiembre 2019
¡No hay eventos!
Share
Suscríbete

¡Bebe coco!